Una mierda de historia

UNA MIERDA DE HISTORIA
Por Kathyn Ross

Dicen que todas las historias tienen un principio y un final obviamente, y otras que segun los eruditos al pedo, son una mierda de historia supongo que este es una de esas historias


Era una tarde bastante helada en esos bosques, se podía oír el viento gemir entre las ramas y riscos, el frio era tan intenso como el abrazo de la muerte, entre los arbustos neblinosos se oyen pisadas… pisadas livianas, cada vez se oyen más cerca hasta que finalmente se revela un viajero, pero este viajero no era un viajero ordinario , sus pasos parecen cansados, sus ropajes describen a una mujer de no más de 40 años, vestida en gruesas pieles a su lado un enorme y majestuoso tigre de color gris equipado con una montura y cargando provisiones, un brillante mandoble que se podía distinguir desde la distancia, los retorcidos árboles y ramas de ese helado bosque dibujan figuras tétricas y retorcidas , es difícil distinguir si están sufriendo o esperando que algún pobre diablo se aventure entre la espesura del bosque a buscar una muerte helada.


La mujer se detiene frente a un rio congelado en el que se podía observar no muy lejos otra pobre alma que se aventuró a cruzarlo y que encontró una muerte helada, se podría decir que hasta se percibía el dolor mirando sus horrizados y frios ojos. La mujer se detiene y observa que cruzando el rio hay una caverna, que según un viejo mapa curtido en cuero que esta sostenía, indicaba que para atravezar el tétrico bosque había que aventurarse al interior de la caverna, se podía oler el aroma a muerte. Determinada la mujer cruzan miradas con su felina y ambas se aventuran a cruzar el rio, el animal va por delante mientras que la mujer sigue sus pasos, es como si existiera alguna comunicación telepática entre ambas almas, el hielo se oye crujir entre los pies, pero no hay tiempo de titubear, hay que moverse con sigilo y rápido, de otro modo los espera una muerte fría y ahogados debajo de la capa de hielo. El camino hacia el otro lado parece eterno ella mira hacia el horizonte y memorias llegan a su mente… quizás no es el mejor momento, pero a veces la mente puede jugarnos pasadas extrañas cuando menos lo esperamos.


Arcy!!!! ¡Se logra oír, era una tibia mañana de primavera, se podían oír los pájaros cantar y la luz de sol dibuja la silueta de una pequeña niña, nuevamente se oye una voz Ary! ¿El desayuno está listo vas a dormir toda la mañana hija? En el ambiente había aroma a tostadas con huevos y leche con miel, hasta que de pronto se oye un crujido, la mujer sale de ese letárgico recuerdo y el tiempo se detiene el hielo debajo de sus pies se partía en pedazos con un vaso de cristal al estrellarse contra el suelo, el agua fría parecían pequeñas astillas cavando su fino cuerpo la mirada de miedo de su tigre parecía ser lo único que ella logro ver, en fracción de segundos la mujer estaba siendo tragada por el agujero, este es el fin… por fin, ella pensó, mientras en un último suspiro miro al cielo y podía divisar estrellas brillantes y hermosas en tan macabro y frio final, pero felizmente ella no viajaba sola, el gigantesco animal logra con sus fauces agarrarla de sus ropajes y arrastrarla hasta la orilla del otro lado, después de todo no era la primera vez que la fiel felina le salvaba la vida, en un fraterno abrazo tendida en el piso sus manos rodean el cuello del animal mientras este le lame su rostro en una actitud entre alegría por el susto que pasaron.

La noche comenzaba a caer, con ello las temperaturas se hacían insoportables, no había tiempo para quedarse en la orilla, ambas caminan hacia la entrada de la caverna que habían divisado, y si, es un buen lugar para hacer una fogata abrigarse y pasar la noche, después de todo la mujer sabía muy bien que quedarse con las ropas mojadas era una muerte segura por hipotermia. Pasadas las horas ambas se acobijan para aprovechar el calor mutuo y alcanzar el anhelado y reparador sueño, ya que aun les esperaba un largo camino al día siguiente. El descanso es interrumpido por tétricos y géminos, eran géminos de dolor y al mismo tiempo de ira, parecían géminos de mujeres viejas, parecían atravesar el cuerpo y el alma, la fogata casi se extinguía y entre las siluetas que se dibujaban en la oscura espesura de la caverna se podían percibir unos engendros que solo dios sabe quién las creo, la mujer se levanta de un salto mientras su compañera felina rugía con fuerza, ella toma su mandoble con fuerza con ambas manos y ya las cosas estaban definidas, frente a ellas se divisaban seres espectrales que parecían harapos flotantes con largas y huesudas manos que terminaban en afiladas garras, en esos harapos apenas se podía distinguir una cabeza, quizás un cuerpo… solo se divisaban un par de ojos encendidos de un color rojo humeante, la mujer empuña su espada con fuerza mientras murmura algún tipo de conjuro que invoca entre ella y su felina una forma no determinada de escudo, podría decirse que parecía un aura de una luminiscencia anaranjada, los espectros se lanzan como flechas sobre ambas con ira incontroable, las estocadas del mandoble en lugar de eliminar estos harapos flotantes hacia que estas criaturas salidas del averno se duplicaran en número, y sin ningún atisbo de arrepentimiento continuaban atacando, las garras de estos espectros no tenían piedad, lentamente comenzaron a desgarrar el duro traje de cuero de la mujer , su felina aunque aunque feroz y fuerte parecía que esta vez no lo lograría, la mujer al ver eso invoca otro hechizo y desde sus manos bolas de fuego azul descarga con fuerza hacia los espectros que al parecer son más efectivas para atacar y eliminar estas criaturas, quizás debió pensar en esta solución mucho antes, la felina parecía estar mal herida, en el piso podían verse las gotas de sangre caer de la mujer, como gotas de lluvia, el enfrentamiento se estaba extendiendo más de lo que ellas podían aguantar, los espectros la rodean como lobos, y una vez más parece que este sera el final.


Afuera en la salida, desde el otro lado de la caverna se podían oír gritos he invocaciones de la mujer junto a los rugidos de la gigantesca felina y de pronto el silencio ensordecedor cae como un telón al final de una obra, un tenue soplido de viento pareciera anunciar lo inevitable, ambas almas encontraron a su creador aquella noche en aquella tétrica caverna, las extrañas y tétricas formas que se dibujan entre la espesura del bosque parecieran estar complacidas con la ofrenda de sangre y muerte de los espectros de la caverna, pero no todo está dicho a veces la voluntad humana puede sorprendernos, y desde la oscura caverna emerge una figura tropezante , era ella, si al parecer lo logro… su paso es adolorido y sangrante pequeñas gotas de sangre entintan la blanca nieve, el sonido del viento entre los riscos y el bosque pareciera que sonasen como murmuros de lamento, la mujer cae de rodillas sus manos a penas la sostienen mientras escupe sangre, al parecer el precio fue alto entraron dos y salió solo una, una a medio vivir, el frio de la noche no tendría piedad en contra del magullado cuerpo de ella, de pronto una sombra cae sobre ella, y era su felina, jadeante parecía que tuvo mejor suerte sus heridas al parecer son menos grabes, la mujer finalmente cae rendida y su fiel felina se acurruca intentando darle calor y quizás un poco de vida, en ese instante la mujer gira sobre sí misma quedando boca arriba observando la nocturna bóveda estrellada…

 

Un letárgico recuerdo llega a su mente ¿quizás para aliviar el dolor? solo ella lo sabe, era un recuerdo lejano, un cazador entre la espesura de un bosque buscando piel de los tigres grises, preciadas pieles por su resistencia y cualidades mágicas, disparos estremecen la tranquilidad del lugar, el cazador consigue su preciado premio, lamentablemente el premio dejo una pequeña cría felina huerfana, quien una niña llamada Arcy encuentra. Con los años se convierte en una entrañable y larga amistad, la realidad golpea duramente producto de las llagas y la mujer regresa de este antiguo recuerdo, la visión comienza a tornarse borrosa la mujer apenas puede mantener la conciencia su mirada se clava en su compañera, porque quizás este será el último recuerdo antes de ir al mundo de los espiritus, el bosque pareciera sentir arrepentimiento y una delicada nieve comienza a caer, Arcy cierra los ojos lentamente reflexionando que después de 200 años talvez ha llegado su descanso, pero no puede alejarse de la realidad y piensa que si ella deja este mundo... ¿Quién se quedaría con su felina…? ¿Quién cuidaría de ella? Seguramente sería víctima de otro cazador de pieles… ¡no!… ¡no puede morir, no aun!, ¿o quizás sí?... talvez seria egoísta dejar a su compañera abandonada después de tantos años, talvez mañana sea un nuevo día… aun ella tiene cosas que hacer en el mundo de los vivos.

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